ANTIGUA VIVA, HACER VIVIR LA CULTURA EN ANTIGUA

Entrevista por Laure Desjuzeur e Hélène Gomel

“El mundo de la cultura nació en crisis. No es esta crisis la que va a meter el mundo de la cultura en crisis. Cuando decides dedicarte al arte, sabes que va a ser una vida tortuosa, no importa el país.“


La Antigua Guatemala fue capital de Centroamérica por mucho tiempo. Después de un terremoto que dañó seriamente la ciudad, se tomó la decisión de trasladar la capital al valle de Las Vacas, donde se encuentra hoy Ciudad de Guatemala, la actual capital. Antigua Viva es una asociación que trabaja para regresar esa importancia cultural a La Antigua Guatemala. Nos encontramos con su presidente, Willy Posadas, para entender
qué tan importante fue y sigue siendo el impacto de la crisis en esa asociación, y en general en el sector cultural en Antigua

🟠 ¿Puedes presentarte?

Me llamo Willy Posadas, soy originario de Antigua Guatemala. Soy fundador y director de la asociación Antigua Viva, asociación cuyo objetivo es democratizar el acceso a la cultura en la ciudad y posicionar a Antigua como ciudad cultural. Soy fotógrafo desde hace 12 años. La fotografía es el canal que elegí para mostrarle a la gente mi visión de las cosas, como vivo mi mundo; me permite expresarme. Hoy la gestión cultural es una de las cosas que me apasionan; hacer que la gente que tenga talento pueda desarrollarlo. Facilitar el ser artista, para que no tengan que ser a la vez artistas y gestores. En los últimos 6 años me he convertido en gestor cultural

🟠 ¿Puedes describirnos un poco más tu proyecto Antigua viva?

Es una asociación que trabaja para democratizar el acceso a la cultura. La asociación inició con el apoyo de más de 65 artistas locales de todo tipo. Nos dimos cuenta que la mayor necesidad de los artistas es la gestión cultural, que hace falta mucho en Antigua y en Guatemala en general, por eso decidimos dedicarnos específicamente a eso. Como movimiento en los últimos 3 años logramos hacer más de 300 actividades, es casi que un record nacional. Eso es porque creemos mucho en el trabajo en equipo. Por ejemplo, gestionamos la venida a Antigua de la exposición United Body Bears con la Embajada de Alemania, y tuvimos el privilegio de que estuvieran 20 días en la Antigua. Es una de las cosas más memorables que ha pasado en los últimos años en la ciudad. Generó 35 millones de quetzales en derrama económica para la ciudad. También tenemos talleres con niños. Somos un país bastante pobre, hasta cierto punto tercermundista, y el acceso a la cultura es un lujo y no un derecho. Tenemos una alianza con la Escuela Superior de Arte de la Universidad de San Carlos. Los estudiantes de último año hicieron seminarios con los niños de las aldeas de Antigua. Pudimos formar a 300 niños en varias temáticas como teatro, música y danza.

🟠 ¿Cuál fue el impacto de la crisis sanitaria sobre el mundo cultural en Guatemala?

La crisis actual por la cual está pasando no solo Guatemala, sino que el mundo entero, es un buen ejemplo de la democratización de los problemas. Normalmente, cada país tiene sus propios retos y esta es una de las pocas veces en que el mundo entero se encuentra sufriendo por la misma razón. El impacto más grande se ha sentido en el turismo y en el mundo del espectáculo. Lastimosamente, Antigua vive de ambas cosas. Al final, 80% de los habitantes de Antigua Guatemala dependen de manera directa del turismo. Esto se ha repercutido también en que los eventos culturales no se han podido organizar de la misma manera. Antes de la crisis, habíamos encontrado una fórmula para hacer autosostenible nuestro proyecto y era a través de patrocinadores, los cuales hoy en día sufren las consecuencias económicas que deja la crisis. Entonces las empresas no están pensando en patrocinar en estos momentos proyectos culturales. Es una bola de nieve: si la ciudad no se levanta económicamente tampoco lo hará la cultura, así que se tiene que trabajar de la mano. En esta ocasión, quizás es la cultura la que va a salvar a la ciudad. Podríamos empezar con eventos, no solo culturales sino tradicionales también, y así, fomentar que iniciemos con una actividad, hasta cierto punto normal en la medida de las posibilidades para reactivar lo más pronto posible también la economía de la ciudad.

🟠 ¿Y sobre tu organización, Antigua Viva?

Cuando llegó la pandemia en el 2020, fue un momento que ninguno esperábamos. Lloramos como dos meses y después de haber llorado lo suficiente nos preguntamos– ¿y ahora qué hacemos? Descubrimos lo que todo mundo descubrió: las plataformas digitales. Se convirtieron en el único canal de comunicación con nuestro público. Organizando entonces conciertos, charlas, talleres, conferencias, presentaciones de libros, todo de forma virtual. Poder llevarles la cultura a casa, fue un compromiso moral.

🟠 ¿Cuáles son los aspectos positivos de la crisis para el sector cultural en Guatemala?

El mundo de la cultura nació en crisis. Cuando decides dedicarte al arte, sabes que va a ser una vida tortuosa, no importa el país. Obviamente, estamos golpeados con esta crisis: no hay espectáculos públicos, ni patrocinios, ni apoyo del gobierno. Lo había antes, pero muy poco. En América latina, estamos viviendo una crisis desde hace muchos años. La principal riqueza de Guatemala es su diversidad cultural. Estamos muy conscientes de las diferencias que existen entre cada región del país a pesar de que somos un pequeño territorio. Tenemos 22 idiomas, nos vestimos y pensamos de muchas maneras diferentes. Lo positivo de la pandemia, si es que lo hay, es de valorizar las expresiones culturales de nuestro país. No queremos encerrar el arte dentro de las plataformas virtuales. El arte es un escape de estas plataformas. Cuando ya no quieres saber nada, está el arte. No veo estrictamente necesaria una evolución hacia lo digital. Tenemos suficiente contenido digital ya dentro de nuestra cotidianidad. Estamos pensando en plataforma digitales como una solución para temas de formación académica. El artista necesita el calor del público, el sonido de los aplausos, y un hermoso escenario, no queremos perder eso.

🟠 ¿Durante la pandemia, ¿viste surgir formas de solidaridad?

Muchos artistas donaron su trabajo, su arte. Hicieron todo tipo de producciones para que la gente pudiera tener en su casa acceso al entretenimiento: quintetos de cuerdas, bandas de rock, pintores, cuentacuentos, lecturas de poesía. Nosotros poníamos a disposición nuestras plataformas digitales, ellos su arte.

En caso de Guatemala, el restaurante Rayuela empezó un proyecto de comedor comunitario dirigido por artistas. En caso de Antigua Guatemala, en la Casa del Río, el director Fernando Martínez hizo una gran labor junto a su equipo de colaboradores. Por 6 meses estuvieron como centro de acopio de alimentos, cocinando y sirviendo comida caliente para las personas que se acercaban allí. Entonces sí, el artista es solidario. Nosotros también como proyecto iniciamos una “alacena“ de artistas en dónde los restaurantes que normalmente contrataban artistas para presentaciones dentro de sus establecimientos, donaban alimentos para uso exclusivo del gremio artístico.

🟠 ¿Cómo la crisis puede redefinir el rol de la cultura en la sociedad?

Hoy vemos acá y en cualquier lado del mundo muchos proyectos que funcionan desde lo privado, sin el apoyo económico de instituciones del estado. Estamos en un punto donde el arte necesita directamente apoyos económicos, sea del gobierno, o de la iniciativa privada. El arte definitivamente no va a poder caminar solo. Ahí es donde el arte empieza a mutar y a ser comercial. Quizás el arte que sobreviva es el arte popular, por así decirlo. Entonces ya no va a dar espacio a la creación. El arte que busca ser irreverente, eruptivo, diferente, ese arte difícilmente va a sobrevivir sin apoyo o sin el subsidio o sin ningún modelo económico. El arte definitivamente puede ayudar a sobrellevar esta complicada situación. El arte influye de manera positiva en la psicología de las personas, puede levantar el ánimo de una persona triste o deprimida, devolverte las ganas de vivir, darte ganas de salir de este encierro mental.

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